El nombre de Jordan está inseparablemente vinculado al eterno 23 de los Chicago Bulls. Michael Jordan, universalmente conocido por sus hazañas durante los 90, considerado por muchos como el mejor deportista de todos los tiempos se ha visto cómo una empresa deportiva china ha podido beneficiarse indirectamente de su “renombre”.
El nombre de Jordan se ha traducido por las sílabas Qiao Dan (pronúnciese Chiao Tan), nombre o apellido propio, con lo cuál la traducción – adaptación fonética – semántica al chino es totalmente libre. (Esto lo cuenta muy bien Chinochano en un mítico post suyo). Hasta ahí todo bien, traducimos – adaptamos fonéticamente el nombre de Jordan al chino y nos da los sonidos de Qiao Dan, pero ¿qué pasaría si creo una empresa con este nombre, pongo como logo a un jugador de baloncesto y utilizo como colores corporativos el rojo y el negro de los bulls? No estamos hablando de imitar a la submarca Jordan de Nike, sino crear una marca desde cero a partir de la pronunciación de un apellido que sin duda está ligado al jugador mítico de los Bulls pero sin mencionar en ningún momento al jugador ni su vinculación.
Recuerdo que cuando lo vi en su día pensé que era una falsificación más pero pasado los años, la marca Qiaodan tiene cada vez más adeptos, patrocinan un portal de noticias en internet, tiene cadenas de tiendas en las grandes ciudades chinas y es una de las empresas mejores posicionadas dentro del mundo de la ropa deportiva en China.
Este asunto llegó a los tribunales chinos el pasado mes de marzo, os dejo el vídeo para que lo juzguéis vosotros mismos. ¿Qué haríais si fuerais Nike o Jordan que interponen la demanda y qué haríais si fuerais el empresario que ha sabido crear y aprovechar los entresijos de un idioma para crear un imperio? Hay respuesta para todos.



Comentarios recientes