Susto chino de tres billones de euros

Un síntoma que demuestra que China es un país desarrollado es su alta exposición a los efectos de la globalización. La prueba la encontramos en el “susto” que ha protagonizado la bolsa china, que llegó a dejarse por el camino más de un 30% de su valor. En otros países, esta caída hubiera significado el cierre definitivo de la bolsa de valores. Para que nos hagamos una idea, en el momento álgido del desplome se perdieron tres billones de euros, es decir, el triple del valor de la economía española.

Para evitar la estampida de inversores, el Banco del Pueblo de China decidió inyectar liquidez a la Comisión Regulatoria de Valores. Ahora, con la nueva inyección de liquidez, o “relajación cuantitativa” la Comisión podrá comprar directamente acciones en el mercado y por tanto, evitar ataques premeditados, o no, contra la bolsa china.

Como es lógico, todo no es tan bonito como parece, y China tendrá que pagar un alto precio por esta inyección de liquidez. Esta injerencia del Gobierno chino desembocará en obligar a los bancos a recortar los intereses que ofrecen a los depositantes, reducir los coeficientes de caja de las entidades, bajar los tipos de interés, ordenado a los intermediarios financieros no vender acciones y prohibir las ventas a corto, entre otros daños colaterales.

Quizás el daño más grave que ha recibido China tras este “susto bursátil” de tres billones de euros sea que el gigante de la información bursátil MSCI haya decidido no incluir al mercado chino en su índice MSCI World, que agrupa a las bolsas de 23 países industrializados, alegando que la estructura del mercado y la regulación chinos no tienen la solidez necesaria.

Aunque la inversión extranjera en la bolsa china es pequeña, entre otros motivos porque las autoridades de Beijing así lo quieren, es cierto que esta salida del índice MSCI World dificultará la captación de nueva inversión extranjera en el país asiático.

El tiempo dirá si el susto bursátil se queda en susto o se convertirá en una pesadilla para China. El modelo de crecimiento chino está cambiando, y con él, la relación de China con el mundo.