Mediatres Studio lanza el Pack Kenshin, el guerrero samurái: Parte 2 y Parte 3 (DVD),

kenshinMediatres Studio lanza el Pack Kenshin, el guerrero samurái: Parte 2 y Parte 3 (DVD), una Edición coleccionista que incluye “Kenshin, el guerrero samurái 2: Infierno en Kioto”; “Kenshin, el guerrero samurái 3: El fin de la leyenda y libreto exclusivo de 40 páginas con información completa de la saga, el manga y análisis de las películas escrito por Mike Hostench (subdirector del Festival de Sitges). .

“Soy Kenshin Himura, no soy un samurai, sólo soy un vagabundo”. Adaptación del manga creado a mediados de los años 90 por Nobuhiro Watsukii, que tuvo su continuidad con la serie de animación emitida por Canal + en nuestro país, Rurouni Kenshin se estrenó en los cines japoneses alcanzando el puesto número uno en la taquilla por delante de Los Vengadores y Prometheus. Convertida por los aficionados en una de las franquicias de mayor éxito internacional, tras haberse confirmado su distribución en más de sesenta y seis países, Rurouni Kenshin, además de conservar los detalles que han hecho famoso el manga y el anime entre los aficionados, es una excelente trilogía que retrata el período de la Restauración Meiji y el ocaso de los samurais. Muchas han sido las aproximaciones de la cinematografía nipona al chambara en los últimos años. Desde la crepuscular mirada de Yoji Yamada con El Ocaso del Samurai, a las dos últimas revisitaciones por parte de Takashi Miike con 13 Asesinos y Hara-Kiri. El director Keishi Otomo, procedente de la cantera de realizadores televisivos, consigue un film en el que la acción, por momentos espectacular, no oculta la historia en la que están sumergidos los personajes interpretados por el idol local Takeru Sato (Beck) y Takei Emi (For Love’s Sake). Uno tiene la sensación, llegado al final del metraje, que las cicatrices que identifican al guerrero/vagabundo Kenshin son el reflejo de heridas más profundas, que sin verse, nos marcan de por vida.  Protagonizadas por los mismos actores que la primera parte, “Kenshin, el Guerrero Samurái 2 y 3” completan la trilogía imprescindible para todos los amantes del buen cine de acción y samuráis.

Kenshin, el guerrero samurái 2: Infierno en Kioto: Tras los acontecimientos relatados en “Kenshin, el guerrero samurai“, Kenshin Himura vive retirado, fiel a su juramento de no volver a empuñar la espada; pero la aparición de un misterioso villano que amenaza con derrocar al gobierno hará que el protagonista replantee su postura. Rurôni Kenshin: Kyoto taika-hen es el primer segmento del espectacular díptico que concluirá las aventuras del guerrero. En esta segunda parte Vuelve el samurai de la espada invertida y la cara cruzada para ofrecernos de nuevo acción y entretenimiento a raudales. Con la incorporación de algunos nuevos personajes, como ese villano vendado hasta los tuétanos con un pasado atroz (espectacular la escena en la que se nos explica el motivo de sus abundantes quemaduras en el cuerpo) y un futuro cargado de planes maléficos (entre otras lindezas se marca como objetivo vital quemar la ciudad de Tokyo) y la presencia de todos los viejos conocidos del film original (un poquito más mayores y sobre todo más maduros y trabajados como personajes), el film se pasa en un visto y no visto gracias a un ritmo frenético salpicado de momentos de acción colectiva deslumbrantes.

KENSHIN (1)Kenshin, el guerrero samuráis 3: El fin de la leyenda: en el film que cierra la trilogía se da carpetazo a una de las sagas japonesas más exitosas de los últimos años. Aquellos que han tenido la paciencia y el entusiasmo de seguir las andanzas del pendenciero ex asesino reconvertido en salvador de la patria verán recompensada su travesía con un capítulo final trepidante, un ejercicio cinematográfico que no se detiene en reflexiones y conjeturas vacuas y que deviene una sarta de espléndidas coreografías y duelos al sol que dejarán boquiabiertos a más de uno. Y ojito con la pelea final, esa que todos están esperando, porque tiene sorpresa. En definitiva, un entretenimiento que dignifica el “jidaigeki de acción” y lo encumbra a niveles difíciles de superar.