El pivote de China hacia América Latina II: Nuevo dinamismo

Como comenté en mi última entrada, en los últimos meses se ha dicho mucho sobre un “pivote” de China hacia América Latina. La visita de Xi Jinping a México, Trinidad y Tobago, y Costa Rica en junio, a escasos meses de que haber sido confirmado como Presidente de China, causó revuelo en círculos académicos y políticos, sobre todo en Estados Unidos. Y no es por nada: ésta fue la primera visita oficial de Xi a la región como Presidente de China; en vez de visitar a gobiernos como Brasil y Venezuela, con los que su gobierno ha construido una estrecha relación política y económica, XI decidió visitar países que, de una u otra forma, han gravitado en la esfera de influencia estadounidense. Leer más…

El “pivote” de China hacia América Latina: Geopolítica

  • Recién comenzaba 2009 cuando la administración de Barack Obama empezó a hablar de un giro de Estados Unidos hacia Asia, de un “rebalance” de sus intereses estratégicos. Anteriormente, la política exterior estadounidense se había concentrado en Medio Oriente y la “guerra” contra el terrorismo, una estrategia que debido a diversas (y justas) razones había sido ampliamente calificada como fallida. Así, Obama pasó sus primeros cuatro años como presidente resolviendo el embrollo en el que George W. Bush los había metido.
  • Una vez resuelto (o mejor dicho, una vez que el tema dejo de causar tanto impacto en la opinión pública estadounidense), la atención de EU fue dirigida hacia China, junto con América Latina víctima favorita de políticos estadounidense (frecuentemente en campaña, aunque no siempre) que buscan un “chivo expiatorio” al que culpar por los aspecto negativos de la economía de su país.
  • Aunque, ciertamente, también existe un componente estratégico. Una de las grandes críticas al despliegue masivo de efectivos militares en Irak fue que, al concentrar la atención y recursos de EU en el Medio Oriente, haciendo caso omiso de estrategias más efectivas, se ignoró el avance geoestratégico de China en la región de Asia-Pacífico. En un contexto de crisis económica, este argumento resultó políticamente sensible: por una parte, el sueño americano del trabajador de clase media estaba siendo destruido por el comercio chino y sus productos baratos; por otra, China se erigía como una amenaza a la supremacía global de Estados Unidos. Algunos incluso hablaron de una posible “guerra fría” entre las dos potencias.
  • U.S. Secretary of State Clinton speaks with ASEAN Secretary-General Pitsuwan during a meeting at the ASEAN Secretariat in JakartaAsí, no resultan sorprendentes las acciones del gobierno de Obama en estos últimos años. Además de promover casos dentro de la OMC, EU ha implementado medidas más visibles (que en su momento sorprendieron a muchos) para responder al avance de China en Asia-Pacífico. Las más notables fueron el despliegue de marines en Australia y la gira de Hillary Clinton en el Sureste de Asia durante la que refrendó el apoyo de Estados Unidos a los países miembros de la ASEAN (sobre todo a Filipinas) y declaró el interés de EU por que las disputas territoriales en el Mar del Sur de China sean resueltas pacíficamente.
  • Por si fuera poco, como me comentó un investigador de un think tank (cuyo nombre no mencionaré) dependiente del gobierno chino, las autoridades chinas están preocupadas por el potencial aislamiento económico que puede sufrir su país si se concreta el Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica (TPP por sus siglas en inglés), sobre el que Estados Unidos mantiene una posición dominante. En resumen, China no quiere acceder a una organización con requisitos más estrictos que la OMC. Sin embargo, si el TPP logra englobar a la mayor parte de los países de Asia-Pacífico, no participar en este acuerdo puede impactar negativamente la dinámica comercia de China. (Explicaré más a detalle esto en una futura entrada de este blog.)
  • Pues bien, no sorprende que a China no la haya caído en gracia la actitud estadounidense. . . pero, “dos pueden jugar el mismo juego.” Así lo está demostrando el nuevo gobierno de China que encabeza Xi Jinping.
  • En la próxima entrada hablaré más de la naturaleza del “pivote” de China hacia América Latina, y cómo ha empezado a modificar la dinámica de las relaciones Sino-Latinoamericanas. Además, la próxima entrada pondrá un mayor énfasis en los aspectos económicos que probablemente han influenciado la decisión de China de reforzar sus lazos con América Latina, sobre todo con México, hasta ahora acérrimo competidor en el mercado estadounidense.

China en América Latina: Un comentario sobre competitividad

¿Qué es lo que ha caracterizado la presencia de China en Latinoamérica? La respuesta es simple: la búsqueda de materias primas; aquellas que necesitan para seguir impulsando su industria manufacturera, y para seguir manteniendo su seguridad alimentaria y energética. Así, las relaciones diplomáticas del gobierno chino con sus contrapartes latinoamericanos conllevan planes de inversión y comercio cuyo objetivo es garantizar un suministro de productos constante, seguro y, de ser posible, de largo plazo.

Por tanto, como hacen notar Kevin Gallagher y Roberto Porzecanski en su libro The Dragon in the Room, las relaciones comerciales de China con Latinoamérica en realidad son de China con un cierto número de países, y solamente en un limitado número de sectores. Chile es importante por su cobre, Argentina por su soya, y Venezuela y Brasil por sus recursos energéticos. Mientras que los países del Caribe son bastante ignorados. Leer más…

La Dinámica Sino Latinoamericana: Por qué analizarla

Un saludo cordial a los lectores que visitan Dinámica Sino-Latinoamericana en éste que es su post inaugural. Como su nombre indica, este blog se enfocará en analizar la relación entre China y Latinoamérica, privilegiando temas políticos, económicos y sociales. El objetivo principal es contribuir a la comprensión de un tema al que, a pesar de su cada vez mayor importancia, no se le ha dado la atención adecuada.

La gran parte de lo que se sabe sobre la relación Sino-Latinoamericana es provisto por investigadores e instituciones de Estados Unidos, lo cual sugiere una falta de interés tanto de los gobiernos latinoamericanos como del gobierno chino por comprender los factores que explican e impactan los vínculos que los unen. A lo largo de Latinoamérica, son pocos los programas o think tanks que se especializan en investigar la relación de sus países y / o la región con China. Por su parte, como se explica en este artículo, los programas chinos que se enfocan en el estudio de Latinoamérica son insuficientes e inadecuados.

No es difícil comprender por qué

Debido a razones culturales, económicas y geopolíticas, durante gran parte de su historia moderna, la política exterior de los países latinoamericanos se enfocó en el continente americano y Europa Occidental y países como Rusia y Japón.

Por ejemplo, la política exterior de México y Centro América he beneficiado los vínculos con Estados Unidos. Éste no solamente es uno de sus más importantes socios comerciales, además es el destino de los mayores flujos migratorios de la región que, necesariamente, pasan por el “puente” que constituyen estos países. Temas de seguridad como el narcotráfico y la trata de personas también los vinculan. Tampoco se debe olvidar, el impacto que la independencia y constitución de Estados Unidos tuvo en la formación de los gobiernos de estos países latinoamericanos.

China, por su parte, inició una política exterior pro-activa durante el gobierno de Deng Xiaoping, pero ésta se enfocó en sus relaciones con los países industrializados y con sus vecinos en el Este y Sureste Asiáticos. Ciertamente, el énfasis ha evolucionado y, actualmente, China mantiene relaciones importantes con países de todo el mundo. Sin embargo, y a diferencia de sus relaciones con sus vecinos más cercanos, Europa Occidental y Estados Unidos, la política exterior del gobierno chino gira en torno a intereses pragmáticos.

Así pues, la política exterior de China en África obedece básicamente intereses de seguridad energética. El gobierno chino tiene un interés claro en asegurar un suministro constante y seguro de petróleo y gas para seguir impulsando el crecimiento económico del país, sobre el cual resta su legitimidad.

Sin embargo, la realidad está cambiando

La crisis económica que inició en 2008 ha sacudido muchos de los paradigmas que constituyen los pilares del sistema internacional actual, y la mayoría de los gobiernos ha respondido en forma. Por mucho tiempo se había hablado de países emergentes, pero sólo es hasta ahora que estos han tomado un papel activo en la comunidad internacional.

El Presidente de México, Enrique Peña Nieto, se dirige ante sus contrapartes durante el Foro Boao en China (2013)

El Presidente de México, Enrique Peña Nieto, se dirige ante sus contrapartes durante el Foro Boao en China (2013)

Así, las interacciones entre países emergentes se han multiplicado considerablemente en los últimos años. No es que ya no se privilegie una buena relación política y económica con las naciones industrializadas, pero es claro que los gobiernos de países emergentes están cada vez más interesados en cultivar buenas relaciones entre sí.

A la par, los contactos entre las poblaciones de estos países se han expandido importantemente. Gracias a la globalización y a los avances tecnológicos, gran parte de los vínculos entre países se están dando entre individuos. Los flujos de capitales, el turismo, y la inversión extranjera directa son rubros sobre los que el Estado, aunque interfiere y regula, no tiene control absoluto. Ante la pro actividad de sus poblaciones los Estados han tomado un papel reactivo en muchas ocasiones.

Pero, la falta de comprensión afecta este proceso

Esta realidad resalta la importancia de comprender las características de la dinámica Sino-Latinoamericana. Pues, si es cierto que la globalización y los avances tecnológicos benefician un acercamiento entre poblaciones, también lo es que la falta de entendimiento las aleja.

En estos últimos años Latinoamérica, al parecer, ha estrechado sus relaciones con China, pero no ha aumentado su comprensión sobre este país. China podrá ser un buen comprador de recursos energéticos y soya, y América Latina podrá ser un buen vendedor. Sin embargo, existe un gran potencial que, si se aprovecha, podrá ser beneficioso para ambos.

Este potencial, sin embargo, parte de comprender los aspectos políticos, sociales económicos y culturales que impactan la realidad de cada país. ¿Qué es guanxi (关系)?, ¿Qué se puede esperar del nuevo gobierno de Xi Jinping?, ¿Cuál es la naturaleza de las inversiones chinas en América Latina? ¿Cómo se comporta China en el escenario internacional?

Estas son sólo algunas de las preguntas que se analizarán en este blog y que, espero, ayuden al lector incrementar su conocimiento sobre China y las características que rigen la dinámica sino-latinoamericana.

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