Tratado de libre comercio China – Corea del Sur

A finales del pasado año 2014 se dio cuenta de un acontecimiento que no llamó demasiado la atención: el acuerdo entre los gobiernos de China y Corea del Sur para establecer un tratado de libre comercio. Sin embargo, esta noticia desapercibida para muchos tiene una gran importancia en el escenario de la economía internacional. No en vano, China es la segunda potencia mundial por PIB nominal (primera en PIB por paridad) y el país con mayores transacciones comerciales; Corea del Sur es la 13ª economía y séptimo exportador.

El tratado fue confirmado por los dos gobiernos a finales de febrero del presente año 2015, pero el proceso de ratificación continúa: todavía quedan pendientes muchos detalles que ultimar. Además, en el caso de Corea del Sur, existen sectores como el agropecuario que no está del todo de acuerdo con los términos del acuerdo. El tratado, por otra parte, ha de ser avalado por la Asamblea Nacional, y aunque la Sra. Park, Presidenta de la República, cuenta con una mayoría parlamentaria holgada, podrían producirse algunas sorpresas.

El acuerdo, que lleva negociándose desde 2012, abarca áreas como el comercio de bienes y servicios, el establecimiento de reglas para el intercambio y la inversión o la organización del comercio electrónico. Cabe destacar que se eliminarán el 90 por ciento de los aranceles entre ambos países. Han Duck-soo, vicepresidente de la Asociación de Comercio Internacional de Corea del Sur declaró recientemente que “recibimos con los brazos abiertos este acuerdo con nuestro mayor socio comercial”. También añadió que confía en que este tratado “constituirá un nuevo motor de crecimiento para la economía de nuestros países”.

China y Corea del Sur son ya grandes socios comerciales: en 2014 el intercambio entre ambas potencias rozó los 300.000 millones de dólares. Sin embargo, la ambición de sendos vecinos – actualmente en una excelente relación política, económica y cultural – es la de acrecentar sus vínculos económicos aún más. El balance de dicha relación comercial, sin embargo, es bien distinta a la que China mantiene con otras naciones como Estados Unidos: en este caso Corea del Sur mantiene un superávit muy considerable.

Este gran avance se produce en un marco geopolítico complejo. China se desacelera económicamente, pero al mismo tiempo se consolida como potencia mundial y extiende su comercio, inversión y financiación a todo el mundo. Estados Unidos vuelve a crecer con fuerza y se reafirma como primera nación del planeta. Ambos gigantes progresan colaborando en muchos ámbitos y con no pocos roces en ocasiones: hay intereses comunes, pero también rivalidad. Mientras, el gobierno de Japón apuesta por aumentar los vínculos con Washington y mantener la tensión con la República Popular por motivos territoriales y de memoria histórica, si bien se mantiene como gran socio comercial de ambos.

Y el gobierno surcoreano de la Sra. Park, por su parte, se reafirma como aliado incondicional de Occidente mientras que apuesta por estrechar sus vínculos con Beijing mediante medidas de gran calado, la última este tratado de libre comercio. Y no olvidemos, lo hablamos a menudo, que China es el principal aliado de Corea del Norte. Es una muestra de la “política real”, el juego de intereses entre naciones que, no en pocas ocasiones, muestra hechos llamativos e incluso aparentemente contradictorios.

En cualquier caso, desde estas líneas celebramos los avances en la ratificación del tratado de libre comercio entre ambas naciones vecinas y amigas. Confiamos que este acuerdo se acabe confirmando definitivamente para seguir impulsando las relaciones económicas que, hasta la fecha, han traído mucha prosperidad tanto a China como a Corea del Sur.