La obsesión por la cirugía estética en Corea del Sur (I)

Corea del Sur es una nación pródiga en records: presume de la mejor educación del mundo, del mayor milagro económico de la historia, de unos índices de exportación espectaculares, de la compañía de móviles con mejores expectativas… Pero no sólo de logros podemos hablar, también Corea destaca en un ámbito del que resulta difícil enorgullecerse: las operaciones de cirugía estética. Los surcoreanos, y sobre todo las mujeres, son, de lejos, los ciudadanos del mundo que más pasan por el bisturí.

La Sociedad Internacional de Cirugía Plástica ubica a Corea del Sur como el país con mayores intervenciones estéticas, con 74 operaciones por cada 10.000 habitantes, considerablemente por encima de naciones como Brasil (55), Estados Unidos (42) y su vecino Japón (32). Sin embargo, muchos en Corea y fuera del país creen que las cifras reales superan con mucho a las oficiales, que ya de por sí son muy notables. Se calcula que entre el 15 y el 30 por ciento de las mujeres surcoreanas han pasado por el quirófano para mejorar su físico.

Pero la repercusión de este boom del bisturí en Corea sobrepasa sus fronteras para convertirse en un fenómeno mediático, y sobre todo en un negocio muy rentable. La reconocida calidad-precio de las intervenciones estéticas coreanas resulta muy atractiva para las más de 100.000 personas que, cada año, deciden acudir al país para modificar su aspecto. Gentes de todo el mundo visitan Corea por este motivo, pero la mayoría son chinos, por su vecindad, fenomenal demografía y creciente poder adquisitivo.

Las razones de este fenómeno son varias, y sobre todo es curioso observar cómo en un país con una bajísima tasa de inmigración, son legión las jóvenes empeñadas en asemejar sus rasgos a los occidentales. En posteriores artículos trataremos de dar respuesta a las preguntas y contradicciones que nacen de esta polémica cuestión que a pocos deja indiferente.