La educación de Corea del Sur, la mejor del mundo (II)

Es momento ahora de revisar las causas y las consecuencias de la excelencia en la educación de Corea del Sur, habiendo visto en el anterior artículo unos trazos sobre el sistema. Con todo, y como vamos a ver a continuación, este fenómeno no es difícil de comprender. La educación, como suele suceder en otras disciplinas de la sociedad, es una cuestión que no depende de recetas mágicas, sino que se alimenta de tres importantes factores: el dinero, la gestión y el compromiso.

El primer factor, el económico, explica en gran medida el éxito de la educación en Corea del Sur, pues, no en vano, el país inyecta anualmente más de 70.000 millones de dólares en el sistema educativo. Vista la cifra en bruto puede no decirnos mucho, pero si observamos que dicha inversión equivale a más del 6 por ciento del producto interior bruto (PIB) nos podremos hacer la idea de la relevancia de la misma. Y ello en un país donde existen otras partidas presupuestarias muy significativas, como la de las fuerzas armadas. Pero invertir mucho en el ejército no significa descuidar las políticas sociales, y en especial la educación: en esto Corea del Sur es referente. 

Pero no sólo basta con dinero, lógicamente. La excelencia coreana en la administración de la educación por parte de políticos, funcionarios y profesores hace que año tras año el país se ubique en lo más alto de los rankings internacionales. El sistema escolar y universitario es un complejo engranaje que tiene por cometido ofrecer una educación de máxima calidad y plenamente adaptada a la realidad de la empresa y el mundo laboral. También es importante destacar que los maestros y profesores son retribuidos muy bien y están en posesión de una alta e incontestable autoridad en su trabajo.

El compromiso de la sociedad es el otro gran “secreto” de este éxito. Existe un gran consenso en la ciudadanía y en la clase política para seguir gestionando con eficiencia la educación y seguir invirtiendo masivamente en la misma. Pero si hay un compromiso y un esfuerzo incontestable es el de los propios alumnos surcoreanos. Ellos son, en realidad, los grandes protagonistas de esta historia. El que dichos estudiantes alcancen las mejores posiciones del mundo en ciencias, matemáticas, comprensión lectora… no es fruto de la suerte, precisamente. Su esfuerzo, motivación, espíritu de superación y competitividad son inmensos.

Sin embargo, existe un aspecto controvertido para muchos en esta cuestión. Los alumnos surcoreanos no sólo asisten a las clases ordinarias por la mañana, casi todos ellos atienden sesiones de refuerzo por la tarde con lo que, en muchas ocasiones, su jornada lectiva alcanza las 10 horas diarias. Pero además, han de realizar sus deberes, que no suelen ser pocos, y dedicarse, en muchas ocasiones, a emplearse en disciplinas extraescolares como las artes, el deporte, la cultura… Sus días son, pues, maratonianos, y esto, inevitablemente, provoca estrés.

El altísimo grado de exigencia de la educación surcoreana reporta los positivos resultados que antes comentábamos pero también supone, en algunas ocasiones, serios perjuicios para los propios alumnos: ansiedad, aislamiento, miedo al fracaso… No pocos critican la gran competitividad del sistema y poco a poco, las autoridades y la sociedad van concienciándose del problema que puede suponer un exceso en el grado de excelencia educativa.

Sucede que uno de los que firma estos artículos ha tenido escolarizados a sus hijos tanto en Corea del Sur como en España. Y se le ha hecho muy notable la comparación entre ambos sistemas. España tiene una buena educación, mejorable en los rankings internacionales, pero a la altura de los países desarrollados en su conjunto. Y si bien es cierto que las escuelas españolas no consiguen, ni de lejos, los resultados de las surcoreanas, es patente que en España los niños “viven mejor”. No hay tanta exigencia ni tanta competitividad, y las jornadas no son tan intensivas.

El eterno debate surge: ¿qué es mejor, la calidad de vida o la excelencia educativa que reporta buenos resultados en la economía? Creemos, en nuestra humilde opinión, que el sistema del Corea del Sur es excelente en términos generales, pero que debería cuidar no llegar a extremos con la exigencia. Mejorando este aspecto y manteniendo el grueso de las políticas que le han llevado al éxito, el sistema podría llegar a rozar la perfección en todos los sentidos.

One Response to La educación de Corea del Sur, la mejor del mundo (II)
  1. Eneko

    Habrá quien discrepe, pero para mí, los estudios para los chavales es el equivalente al trabajo para los adultos, al menos en cuanto a actitud. Es decir, se tiene que trabajar/estudiar para vivir, no vivir para trabajar/estudiar.