La educación de Corea del Sur, la mejor del mundo (I)

Los que aquí firmamos solemos preguntar a nuestros alumnos ¿cómo Corea del Sur, uno de los países más míseros y desolados del mundo en los años 60 ha logrado convertirse en una potencia económica, un gigante exportador y la nación con la mejor conexión a Internet del mundo? Pocos Estados soberanos han experimentado un progreso tan espectacular en sólo 50 años. Y la cuestión no es sólo el avance, sino el contraste: cuando Corea del Sur comenzó a desarrollarse era más pobre que, por ejemplo, Etiopía.

Corea del Sur, rodeada por grandes y poderosas naciones (China, Rusia y Japón) es una república muy pequeña en superficie (poco más extensa que Andalucía), y la mayor parte de su terreno es montañoso. Sin embargo, un tamaño reducido no impide a ciertos países disfrutar de ingentes recursos naturales (como los del Golfo Pérsico en relación a los hidrocarburos)… pero no es el caso de Corea, la tierra apenas le da nada para explotar. 

Por tanto, ¿cómo puede desarrollarse un país sin apenas riquezas potenciales? La respuesta es lógica: con el esfuerzo y el ingenio de unos recursos que sí dispone, los humanos. La población, la gente, los propios coreanos han sido el principal y verdadero motor del inaudito progreso económico de Corea del Sur. El trabajo ha sido (y es) mucho y duro, los sacrificios grandes, y la creatividad, bien empleada. Pero hay un factor que destaca por encima de todos los elementos sociales: la educación.

Desde los inicios de su desarrollo, los surcoreanos comprendieron bien que la construcción de un buen sistema educativo ayudaría a formar gentes cualificadas que pudieran sacar a Corea de su ancestral miseria. No se equivocaron: la educación construyó una sociedad más preparada y culta, dispuesta a emplearse en tareas de alto valor añadido. El proceso fue lento y costoso, pero poco a poco el esfuerzo inversor del gobierno y de los ciudadanos consiguió los resultados que todos conocemos. Con todo, el propio sistema educativo no sólo ha servido como medio para progresar, también se ha convertido en un fin. No en vano, la educación surcoreana se ha convertido, con el permiso de la de Finlandia, y según los diversos índices certificadores, en la mejor del mundo.

El propio Embajador de Corea del Sur en España, el Excm. Sr. Oh Dae-sung, realizó una síntesis muy acertada de la cuestión en una entrevista (*) en el diario ABC que tuvo lugar justo ahora hace un año. Es oportuno observar cuáles fueron sus reflexiones al respecto:

“La pasión del pueblo coreano por la educación es extraordinaria. Las familias invierten mucho en la educación de sus hijos, y al mismo tiempo exigen muy buenos resultados. Se ha logrado que el sistema educativo sea muy eficaz y los profesores se encuentran entre los profesionales mejor pagados. También se ha invertido mucho en permitir a los estudiantes coreanos estudiar fuera, en EE.UU., China o Europa. Los buenos resultados de las evaluaciones internacionales son fruto de esta realidad, pero también debemos señalar que los jóvenes están sometidos a una gran presión social por conseguir resultados tangibles. En cuanto a la investigación, pensamos que debe ser un esfuerzo compartido, entre el Estado y las empresas, y ha dado grandes resultados en nuestro país.”

En posteriores artículos hablaremos de las causas y consecuencias (no todas positivas) de la excelencia en la educación surcoreana, un fenómeno muy llamativo pero que explica bien, como decíamos, el insólito progreso de un país en el que hasta no hace mucho la práctica totalidad de la población era analfabeta.

(*) NOTA: Para acceder a la entrevista completa al Sr. Embajador, cuya lectura recomendamos, indicamos su link:

http://www.abc.es/20120627/internacional/abci-entrevista-embajador-corea-inversion-201206261936.html