Corea y China: algunas consideraciones sobre su tamaño

El tamaño de las naciones es un concepto ambiguo y que requiere un análisis complejo. ¿Hasta qué punto un país es grande o poderoso? ¿Por su superficie geográfica? ¿Por las dimensiones de su población? ¿Por la importancia de su economía? ¿Por la fuerza de su ejército? En este artículo vamos a comparar a dos Estados vecinos, con muchos vínculos entre sí y grandes diferencias notables a simple vista y otras menos perceptibles: Corea del Sur y la República Popular de China.

Antes fijémonos en otros ejemplos. Rusia es el país más grande del mundo en extensión, con más de 17 millones de kilómetros cuadrados (unas 34 veces España), sin embargo, su población es 10 veces menor que la de China, país no mucho menos extenso. La economía de Japón es la tercera mayor del mundo, pero su superficie es la 62º de los 196 Estados soberanos. Canadá, mientras, es la segunda nación más extensa, diez veces más grande que España, pero su población es de sólo de 34 millones de habitantes.

En el caso de Corea y China efectuaremos también una comparación. China es la segunda economía mundial por PIB, el cuarto país más grande del mundo y la nación más poblada con más de 1.300 millones de habitantes. Corea del Sur tiene 49 millones de habitantes (27 veces menos que China), una superficie cinco veces menos que la de España y… ¡100 veces! menor que la de su gran vecino. Pese a sus dimensiones geográficas y demográficas, Corea del Sur no es pequeña económicamente: su PIB es el quinceavo del mundo y el tercero de Asia Oriental, tras China y Japón.

Sí, han leído bien: China es 100 veces más grande que Corea del Sur, al menos en extensión. Pero el tamaño no sólo son cifras. La dimensión de una nación como China implica que, de fronteras para adentro, no podamos hablar de un país homogéneo sino más bien de todo un mundo. La disparidad geográfica, territorial, cultural y social en China es grandiosa. Sus contrastes son enormes en todos los sentidos. China sólo puedes ser comprendida en sus propios términos, y ni mucho menos podemos hablar de un país con unas características homogéneas.

Cuando mucha gente nos sugiere “quiero invertir en China” o “quiero exportar a China” lo primero que le decimos es “¡estupendo!, pero ¿de qué parte de China habla?” Por poner un ejemplo, Shandong, una provincia china, tiene una población de 95 millones de personas, el doble que la de Corea del Sur o España. Pero no nos quedemos sólo en lo demográfico. El chino mandarín es la lengua oficial en el conjunto del Estado pero en la República Popular China se hablan infinidad de lenguas y dialectos, algunos relacionados con la lengua hegemónica, pero otros no.

También la disparidad de razas, nacionalidades étnicas, religiones, culturas… es impresionante. La inmensa mayoría de la población china pertenece a la etnia han, pero hay una minoría que no responde al estereotipo de “chino típico”. Y las minorías en china se cuentan, claro, por decenas de millones. Además de lo cultural, lo geográfico también es muy heterogéneo. En China se pueden encontrar frondosos bosques y caudalosos ríos, pero también desiertos de arena mayores que España o las montañas más altas del mundo. Todos los climas y todos los paisajes se dan lugar en el Imperio del Centro.

En cambio, Corea del Sur sí es, por su tamaño y sus características, un país homogéneo y uniforme en casi todos los sentidos. Las desventajas de ser pequeño no son pocas para una nación como ésta: los recursos naturales, por ejemplo, no se encuentran en abundancia. Pero hay aspectos muy positivos. La reducida superficie del país hace que todo esté muy cerca, y esto a nivel logístico (transporte de mercancías, mayormente) facilita mucho las cosas.

Los surcoreanos son también un pueblo muy bien definido: su cultura, sus rasgos e idioma común, el coreano, hacen que podamos hablar de ellos como una colectividad muy unida y cohesionada. Pero además de su carácter uniforme, la sociedad surcoreana es eminentemente de carácter nacional, pues la tasa de inmigración es bajísima por el momento. Esto último, todo hay que decirlo, también sucede en China.

Una sociedad como la surcoreana, caracterizada también por una distribución muy notable de la riqueza, también equivale a un mercado muy unitario. El marketing y la distribución comercial lo tienen sencillo una vez analizado con éxito el público objetivo y realizadas las acciones oportunas. En el caso de China, el producto que triunfa en un ámbito puede no gustar en otro dadas las enormes diferencias entre clases sociales, campo y ciudad, norte y sur, y este y oeste.

Podríamos acabar este artículo respondiendo a la pregunta ¿qué tienen, pues, en común China y Corea del Sur? Ambos países son actores protagonistas del nuevo eje económico mundial: el de Asia-Pacífico. Sus sociedades son emprendedoras y sus dirigentes, con aciertos y errores, muestran visión de futuro. Su cosmovisión, en general, se basa aún en las doctrinas de Confucio en ambos casos. Y ambas naciones, China y Corea, se hallan inmersas en un curioso panorama donde se entremezclan la cultura occidental con la oriental.

Ambos son dos naciones abiertas al mundo, que exportan ingentes cantidades de mercancías y que aportan al exterior conocimiento e innovación. Pero al mismo tiempo son dos países muy apegados a su propia cultura y antiguas sabidurías. Una curiosa composición de tradición y modernidad, de aprecio al pasado y de apuesta por el futuro.

One Response to Corea y China: algunas consideraciones sobre su tamaño
  1. ELIO

    BUEN ARTICULO