Semejanzas entre Corea del Sur y España (I)

España y Corea del Sur son, como todos sabemos, dos países muy distintos en muchos aspectos y ubicados muy lejos el uno del otro. Sus distancias, pues, son geográficas, culturales, sociales, económicas y políticas. Sin embargo, ello no impide que ambas naciones tengan una excelente relación diplomática y una magnífica imagen mutua. Cabe destacar que, en algún sentido, los vínculos o la comprensión recíproca entre Corea del Sur y España son reforzados por ciertas semejanzas que nos pueden llegar a resultar interesantes o incluso llamativas.

Lo primero es observar la forma geográfica. Aunque la diferencia en superficie es notable (España es cinco veces mayor que Corea del Sur), sendos países están ubicados en penínsulas. Por dicha razón, ambos tienen una gran parte de sus regiones abiertas al mar, lo que condiciona su clima, economía, cultura y sociedad. También es propio de los dos países su carácter montañoso: grandes partes de sus territorios son considerablemente accidentados, lo que ha dificultado tradicionalmente el desarrollo.

En lo demográfico encontramos semejanzas muy objetivas. La población de España es de 46 millones, mientras que la de Corea del Sur roza los 50, cantidades bien similares. Pero además de las cifras absolutas, hay aspectos estadísticos muy análogos: la bajísima natalidad y la alta esperanza de vida en ambos Estados. Estos fenómenos provocan en los dos países un claro índice de envejecimiento poblacional, uno de los desafíos inquietantes para sus respectivos futuros.

En lo histórico podemos observar cómo Corea (en su conjunto) y España han sido regímenes aislados de su entorno y la comunidad internacional, al menos en muchos momentos de su historia. A partir de la decadencia del Imperio Español y hasta la llegada de la democracia actual, España fue un país poco conectado con Europa, lo que repercutió en su desarrollo socioeconómico y cultura. También Corea, conocida tradicionalmente como el “Reino Ermitaño” fue durante siglos un país hermético y autárquico, cerrado al mundo exterior.

Ambas naciones sufrieron en el siglo XX la peor tragedia que puede vivir un país: una guerra civil, es decir, el enfrentamiento entre compatriotas e incluso familiares. Pero es que la semejanza va más allá, ambos conflictos tuvieron una implicación internacional decisiva. En España la derecha se enfrentó a la izquierda, contando la primera con la ayuda de la Alemania de Hitler y la Italia de Mussolini, y apoyada la segunda por la Unión Soviética de Stalin. En la guerra de Corea el bando del norte se vio apoyado también por la URSS (y China) y el del sur por Estados Unidos y otros aliados occidentales.

En el próximo artículo hablaremos de más aspectos donde Corea y España también muestran curiosas similitudes: en lo político, económico, social, cultural e incluso gastronómico.