Algunas semejanzas entre Corea del Sur y España (II)

En el anterior artículo hablábamos de similitudes entre Corea del Sur y España en lo geográfico, demográfico e histórico; en éste observaremos más semejanzas en otros ámbitos. El primero de ellos, en la geopolítica actual. En este sentido, ambas naciones están a un similar nivel de influencia global si atendemos a las categorías del poder internacional. Primero se ubican las superpotencias como Estados Unidos, China y Rusia. En un segundo lugar podríamos incluir a los grandes países europeos y Japón, así como a grandes potencias emergentes (India y Brasil). En un tercer nivel es donde se encuentran España y Corea del sur: como “potencias medias”, a la altura de otros países industrializados o en desarrollo como Italia, Canadá o México.

Este tipo de clasificaciones sufren de ambigüedades, no hay que negarlo; además, España tiene ciertos atributos que otorgan una influencia considerable a nivel internacional, como sus vínculos con Hispanoamérica. También Corea del Sur tiene una posición muy relevante para su tamaño, economía y población: su ubicación es estratégicamente crucial en el complejo tablero de la geopolítica, por claras razones de las que ya hemos hablado en otros artículos.

Las economías de Corea del Sur y España muestran indicadores muy distantes como la tasa de desempleo, el estado de las cuentas públicas o la diversificación productiva; sin embargo, es cierto que el volumen del producto interior bruto es se aproxima bastante, y dada la equivalencia de las poblaciones, la renta per cápita resulta aproximada. La República de Corea logró en 2014 un PIB en dólares ajustados por la paridad del poder de compra de 1.789.758 millones y la cifra correspondiente de España fue de 1.533.590 millones, lo que les convierte en la 13ª y la 16ª potencia económica del mundo, respectivamente.

Ambos países, bien lo sabemos, tienen una cosmovisión muy distante, sin embargo, es posible hallar rasgos similares entre ambas culturas. No en vano, a los coreanos – lo hemos contado más de una ocasión – se les conoce como los “latinos de Asia” dado su carácter extrovertido y afición por la vida social. Cuando los españoles conocen a los coreanos se percatan, en general, de su idiosincrasia abierta y amable, algo que se agradece mucho, pues los españoles son conocidos también por su simpatía y hospitalidad en términos globales. Esto ayuda, sin duda, a una mutua comprensión y a la búsqueda de la confianza, tan necesaria en la vida como en los negocios.

Hay un aspecto particular de las culturas española y coreana, su gastronomía, que también encuentra algunos llamativos puntos en común. Obviamente estamos hablando de tradiciones culinarias muy remotas entre sí, pero curiosamente podemos encontrar numerosas semejanzas en ingredientes (el ajo y la cebolla son muy empleados en ambas naciones), colores y preparación de muchos platos típicos. El popular “Bibimbap” coreano recuerda bastante, por ejemplo, a la emblemática paella española, salvando las distancias, lógicamente.

Dichas similitudes entre Corea del Sur y España, algunas incontestables y otras de subjetiva interpretación, hacen que la imagen mutua entre ambos países sea muy amigable. La percepción de los españoles por parte de los coreanos es muy positiva, y sucede lo mismo a la inversa, al margen de que, lamentablemente, todavía nos conozcamos muy poco. Por suerte, el actual aumento de la inversión y el comercio entre ambas naciones, así como el crecimiento del movimiento de turistas y estudiantes de un a país a otro están sumando mucho al respecto.