40 años de las relaciones diplomáticas España-China

El entorno diplomático y político de la China de 1973

Un 9 de marzo de 1973, a través de un acuerdo firmado en París, los gobiernos de España y la República Popular China deciden establecer relaciones diplomáticas a nivel de Embajadores, de las que ahora se están celebrando el 40º aniversario. Me gustaría dedicar estas reflexiones a recordar el entorno internacional de China en esos años, así como su situación política interna.

Al terminar la guerra civil entre el Partido Comunista de China (PCCh) y el Kuomindang (“Partido Nacionalista”) en 1949, éste último se refugió en la isla de Taiwán donde estableció el gobierno de la llamada “República de China”, mientras que en Beijing los vencedores liderados por Mao Zedong fundaron el 1 de Octubre la República Popular China.

Desde un comienzo, ambos bandos comenzaron una lucha sin tregua en la arena internacional para lograr el reconocimiento diplomático. En los primeros años Taiwán obtuvo el reconocimiento y apoyo de EE.UU., Japón y la mayoría de las naciones importantes de Occidente y de sus aliados en América Latina, Asia y África, aparte de mantener un puesto en la ONU y los otros principales organismos internacionales. El gobierno del Partido Comunista, por su parte, fue reconocido en primer lugar por todos los países del llamado bloque socialista, algunas ex colonias europeas en África y Asia; Suiza y los países del norte de Europa.

En efecto, Suecia, Dinamarca, Finlandia y Suiza en 1950, y Noruega en 1954 son los primeros estados de Europa occidental que reconocen y establecen relaciones diplomáticas con el gobierno de Beijing, lo cual implicaba la ruptura con el gobierno de la llamada “República de China” en Taiwán.

Poco a poco, la diplomacia china y la fuerza de los hechos van ganando terreno y así en 1954 países de la importancia de Gran Bretaña y Holanda reconocen a la República Popular y establecen relaciones diplomáticas, aunque a nivel de encargados de negocios. Es, sin embargo, la Francia de Charles de Gaulle quien en enero de 1964 se convierte en el primer país occidental de importancia en establecer relaciones diplomáticas a nivel de Embajador con el gobierno de Beijing.

En 1971, se produce el primer acercamiento directo –aunque secreto- entre la República Popular China y los Estados Unidos, a través del viaje de Kissinger al país asiático. Ese mismo año marca un hito en la diplomacia china, con la entrada del gobierno de la República Popular en las Naciones Unidas y la expulsión de la llamada “República de China”.  Los países de Europa Occidental que aún reconocían a Taiwán van pasando paulatinamente a establecer lazos diplomáticos con la República Popular. Eso hacen Austria y Bélgica en 1971, y la entonces República Federal Alemana (o Alemania Occidental) un año más tarde.

El sur del Europa es prácticamente el último en reconocer a Beijing. Grecia lo hace en 1972; España en 1973 y Portugal recién en 1979.

España es, pues, uno de los últimos países de Europa Occidental en romper sus relaciones con el gobierno de la llamada “República de China” y establecerlas con Beijing.

Dentro del mundo de habla hispana, antes del establecimiento de relaciones diplomáticas de España con la República Popular, ya lo habían hecho Cuba (1960), Chile (1970), Perú (1971), Argentina (1972) y México (1972). Es interesante recordar que el idioma español comenzó a estudiarse en China gracias, en primer lugar, a un muy pequeño grupo de republicanos españoles que tras la guerra civil se instalan en la URSS y desde allí son enviados a enseñar español en China. Posteriormente países como Cuba, y en especial México, hicieron una labor muy importante para transmitir en China no sólo la lengua de Cervantes sino la literatura en lengua castellana en general.

China no es pues en 1973 un país cerrado a cal y canto y completamente aislado del mundo, como muchas veces se dice; aunque bien es verdad que su verdadera apertura al capital extranjero y la cultura occidental comienza después de 1978.

Entre algunos acontecimientos importantes que tuvieron lugar en 1973 en China, el año del establecimiento de relaciones diplomáticas con España, podemos mencionar la visita del Presidente Georges Pompidou  o la de Henry Kissinger, así como la inauguración de los vuelos Paris-Beijing por parte de Air France.

Después del establecimiento de relaciones entre España y la República Popular, los acontecimientos diplomáticos más importantes entre ambos países fueron la visita de los Reyes de España a China en junio de 1978, correspondida en noviembre de 1984 por el Presidente chino Li Xiannian a Madrid.

En lo referente a la política interna, 1973 fue también un año muy importante para China. Después de los años más agitados de la Revolución Cultural lanzada en 1966 y tras la muerte de Lin Biao (considerado el heredero de Mao) en 1971 tras huir de China, poco a poco las aguas iban volviendo a su cauce normal.

Sin embargo, tras la aparente normalidad china, como muchas veces en su historia, se escondían los brotes de nuevos y violentos enfrentamientos.

En 1973 tuvo lugar en Xº Congreso del Partido Comunista de China. Uno de los hechos más destacados de ese Congreso fue la ascensión meteórica de un joven de Shanghai, llamado Wang Honwen, quién es colocado en la VicePresidencia del Comité Central. Wang, junto con Zhang Chunqiao, Yao Wenyuan y la entonces esposa de Mao, Jiang Qing, serían conocidos más tarde como “la Banda de los 4”, detenida en Octubre de 1976 tras la muerte de Mao.

Al mismo tiempo, y en una muestra más de la existencia de diferentes tendencias dentro del Partido Comunista, Deng Xiaoping –el considerado durante la Revolución Cultural como el “segundo seguidor del camino capitalista”- es restituido y vuelve a formar parte del Comité Central.

Cinco años más tarde, y tras una última caída en abril de 1976, se transformaría en lo que muchos llaman “el arquitecto de la reforma” que ha llevado a China a su posición actual.